Papas & Beer Rosarito

QUIENES SOMOS? En el año de 1983 cuando se vio la necesidad de abrir un lugar de diversión en Ensenada que ofreciera al turismo y a la gente de Ensenada un lugar de buen ambiente con música y diversión en donde pudieran asistir jóvenes desde 18 años. Es entonces cuando nace "Papas and Beer" el cual en un corto tiempo se hizo conocido y del agrado de cuanto asistía; su principal atractivo sus grandes platos de papas fritas. Rodrigo Ampudia y su tío Rogerio Ampudia fueron estos visionarios empresarios que visualizaron su idea y la llevaron a una realidad, con la idea de manejar el concepto de un restaurante video-bar, esta idea vino a la mente encontrándose ellos en la ciudad de San Diego, CA. Tomando una cerveza y comiendo cáscaras de papa, de ahí el nombre de Papas & Beer, nunca se imaginaron del éxito que se lograría tener. Posteriormente se dedicaron a buscar disponible entre los edificios de la calle Ruiz en Ensenada, B.C la avenida más importante en la zona centro de la ciudad. Era un día caluroso, un poco frustrados y cansados los dos pasaron a revisar un edificio viejo y deshabitado por mucho tiempo, lo cual les llamo más la atención y se propusieron a revisar aquel edificio centenario. Al caminar por el pasillo en donde se encuentran las puertas de los cuartos del antes conocido hotel, el piso hacia ruidos extraños con cada paso que daban, capas de polvo parecían robar oxígeno en el cuarto. Instantáneamente Rodrigo visualizo el potencial del lugar: música + videos + papas + cerveza. Este era el lugar idóneo para que sus sueños se pudieran convertir en una fructífera realidad. Se apresuro a encontrar al dueño del lugar, solamente para recibir las miradas escépticas del viejo hombre cuando le platicaba de aquellos planes. Con la ilusión de este proyecto se pusieron a trabajar inmediatamente. Con la ayuda del tío Rogerio, familiares y amigos trabajaron las paredes divisorias del lugar, convirtiendo todo el segundo piso en uno solo cuarto grande; bajo capas de polvo acumulado por los años, los trabajadores descubrían tapices amarillentos, deteriorados por el tiempo. Todos esperaban que la etapa de remodelación duraría tan solo un mes, pero el tiempo paso presuroso y las semanas de trabajo se convirtieron en varios meses. Después de que la renovación fue terminada, el resplandor de el viejo pino colorado rico en historia iluminaba el cuarto, solamente sobrepasada por las sonrisas de hombres y jóvenes, Rodrigo y Rogerio instalaron hornos para las papas, pero tal como lo esperaban, hubo mucho más demanda por la cerveza.