Farmacia NovaFarma

Año 1952, Manuel Zazkin, hijo de inmigrantes nacido en Tandil, Maestro de la promoción de 1944 de la Escuela Normal, graduado de Farmacéutico en la Universidad de Córdoba y recientemente casado con Teresa Leonor Zugasti, había resuelto junto a su esposa retornar a su ciudad natal para iniciar su vida profesional, trabajando en principio en la Farmacia Vasca de la calle Paz, propiedad entonces del Sr. Lorenzo Blanco y, luego de un breve período, la Familia Rabal, amiga y socia de la Familia Zugasti le ofrece hacerse cargo de la Farmacia del mismo nombre en la calle 9 de Julio, sin embargo, el espíritu emprendedor del joven Farmacéutico lo conduce a un riesgoso proyecto, fundar su propia Farmacia en una zona industrial. Para Don Manuel, Villa Italia se revelaba como el futuro, el trabajo debía ser el futuro y, el trabajo ahí estaba, frente a la Estación del Ferrocarril que era un mundo de gente, trabajadores y viajeros que iban y venían constantemente, a toda hora, ocupando los hoteles y pensiones que había en los alrededores, un poco más alejado, el Molino Harinero de Molinos Río de la Plata, único en la zona y con enorme actividad, la Planta Láctea La Tandilera de la Familia Magnasco y, finalmente llegaría la actividad metalúrgica, como Metalúrgica Tandil, entonces incipiente. Trabajaban en la zona miles de personas, sólo el Ferrocarril llegaría luego a dos mil empleados quienes con sus familias construían sus viviendas en el barrio lindero a la Estación. Todo recién comenzaba, mirando al norte desde la Estación, poco y nada había para ver, una calle de tierra subía la loma de un cerro y en lo alto se veía una construcción, una vivienda en medio de la nada, claro que con una vista insuperable hacia la serranía en toda dirección. Entre ésta y la Estación, nada había, solo una construcción de importancia sobre la esquina de hoy Av. Del Valle, el arroyo, el puente y algún alambrado. Ahí estaba el futuro, nada menos, pensó el Farmacéutico y adquirió un lote en la esquina de hoy Av. Quintana y Basílico, a cincuenta metros del arroyo, para construir el local para su Farmacia y Laboratorio de Especialidades Medicinales, además de su vivienda. Año 1954, la construcción de la Farmacia Zazkin ha sido concluída y obtenida la habilitación del Ministerio de Salud para su funcionamiento. Comienza la actividad profesional y mientras en el Laboratorio el Farmacéutico preparaba las Fórmulas Magistrales recetadas por los Médicos, se irían viviendo hechos urbanos de trascendencia, como el empedrado de la loma de Quintana hasta la Escuela N° 21 de la calle Ameghino que tornaba posible llegar en los días de lluvia, la iluminación de las calles, el Club Unión y Progreso, el Policlínico Ferroviario. En tanto la Farmacia se consolidaba en la prestación del servicio profesional, generaba a la vez una relación de vecindad y amistad con los pacientes que se acercaban y sus familiares. Todos llevaban a sus bebés recién nacidos a controlar el peso en la pequeña balanza para bebés que la Farmacia tenía y en el invierno la misma se prestaba para llevar a las casas particulares así los bebés no tomaban frío y los vecinos se preocupaban de devolverla rápidamente pues sabían que otro podía necesitarla. También la Farmacia tuvo la primer línea de teléfono en el barrio y los vecinos concurrían habitualmente para llamar al Médico o comunicarse con familiares, incluso a larga distancia. A la vez, no existían las obras sociales ni cobertura alguna, por lo que cuando un paciente necesitaba una medicación tenía que pagarla al contado, pero si algún paciente no podía hacerlo, se la brindaba a crédito de confianza, en la Farmacia de Villa Italia la solidaridad y el respeto mutuo fueron Valores por los que se luchó desde el principio. Los años fueron pasando, Villa Italia continuó creciendo, las calles se fueron iluminando y pavimentando, el arroyo entubado evitando los daños que producía su desborde, se construyeron las redes de agua corriente, cloacas, gas, telefonía y centenares de viviendas. Numerosos comercios se fueron estableciendo y unos veinte años después, Villa Italia tendría una segunda Farmacia, la Farmacia Benitez, la primer sucursal bancaria del barrio del que fuera el Banco Comercial del Tandil, el Registro Civil, Cuartel de Bomberos y la Comisaría Tercera. Por entonces, la ya antigüa Farmacia Zazkin continuaba su expansión, ya en otra etapa, diferente desde la función profesional, dada la existencia del sistema de obras sociales y sus convenios con los grandes laboratorios que irían desplazando la elaboración de las Fórmulas Magistrales en el Laboratorio de la Farmacia. Comenzaba así un nuevo tiempo en el que la dificultad para acceder a los medicamentos era cada vez mayor marginando severamente a la mayoría de la gente que no contaba con la nueva cobertura social. Fiel a sus principios solidarios, Farmacia Zazkin contribuyó a la fundación de las Cooperativas Farmacéuticas Lefmar y luego Acofar como medio para hacer posible la continuidad en la provisión de medicamentos a la población y en el mismo sentido Farmacia Zazkin fue pionera en la administración de medicamentos genéricos los que contando con los mismos principios activos y procedimientos de fabricación controlados por las autoridades de salud, eran más accesibles para la población. Vecinos, pacientes y colaboradores de la Farmacia fueron testigos de esos cambios, entre éstos últimos, la Familia Zazkin recuerda con mucho cariño a Graciela Tomasso, Osvaldo Buño, Marga Díaz, Carlos Nacaratti, José Protta y Jorge Sanchez quienes contribuyeron con su esfuerzo y buena voluntad en el día a día de la Farmacia. Patricia, hija mayor del matrimonio Zazkin y Zugasti, seguiría los pasos de su Padre estudiando Farmacia en la Universidad de Buenos Aires, graduándose como era su costumbre desde el colegio, con las más altas calificaciones. Cediendo su oportunidad de trabajar en la industria farmacéutica, decidió volver a Tandil para integrarse al proyecto de su Padre en Villa Italia, donde había nacido y criado en sus primeros años y en el cuál venía ya participando activamente. Para entonces el proyecto llevaba cerca de cuarenta años de exitoso desarrollo y llegaría la hora del retiro del Farmacéutico fundador y sería su hija Patricia, conocedora de la Farmacia y de la gente del barrio, la continuadora. Claro que todo estaba cambiando, el barrio ya era una pequeña ciudad con muchos nuevos habitantes, más nuevos comercios y servicios, Quintana ya un centro comercial y prácticamente todo terreno del barrio construido. Así, de la mano de la nueva Farmacéutica, Farmacia Zazkin llegaría a los cincuenta años continuos de servicio a la comunidad de Villa Italia, persistiendo en el suministro de medicamentos genéricos intentando mitigar la creciente dificultad en el acceso al medicamento para los sectores de población que continuaban marginados. El trayecto hacia los sesenta años de servicio se vería interrumpido por el temprano fallecimiento de su Farmacéutica, dejando segura y lamentablemente proyectos postergados. Antigüa Farmacia Zazkin, con la Dirección Técnica del Farmacéutico Iván Aramburu inicialmente y luego de la Farmacéutica Vanessa Lamoth y la colaboración de la Sra Ana María Martinelli, fue reabierta el pasado año 2010, retomando su camino a los primeros sesenta años de servicio para la comunidad de Villa Italia.